Hablarle al agua que tomamos modifica la estructura de ese preciado liquido creándose bonitos, regulares y armónicos cristales que pueden mejorar la eficacia de este consumo vital.

Armonía

Hoy por hoy algunos científicos han redescubierto la importancia que tiene para los individuos vivir en armonía con el reloj biológico interno, un reloj que cuando nacemos echa a andar en consonancia con las circunstancias naturales que nos rodean.


Así, por ejemplo, aquellos que investigan la influencia de estos factores en el sueño, ese aspecto de la vida tan importante para la salud y para la regeneración de las células cerebrales, hablan del Reloj Circasiano,o sea de la conexión de cada individuo con la luz solar, específicamente con lo que llaman luz azul, y están utilizando estos conocimientos para tratar los trastornos del sueño, ese malestar que aqueja a tantas personas en el mundo y que llamamos insomnio, que se ha agudizado en los últimos tiempos con la utilización de las computadoras y los ordenadores, cuyas pantallas generan este tipo de luz que excita el funcionamiento del cerebro y altera el ciclo normal de descanso; ellos recomiendan que las personas que padecen de este mal se levanten en las mañanas y tomen el sol por un rato y luego por las tardes se pongan lentes oscuros otro rato para lograr que su reloj circasiano se sincronice con el ciclo natural de la luz en el lugar donde viven, y así restablecer su ciclo normal de actividad y descanso tan necesario al organismo para recuperar fuerzas y conservar la salud.

Sin embargo, todavía son muy pocos los que de verdad conocen la importancia y la influencia que tiene en la vida de cada individuo su reloj biológico, ese al que nos referíamos al inicio y que echa a andar en el momento mismo en el que nacemos y vemos la luz, este reloj se sincroniza con nuestro entorno y tiene un ciclo diario que se divide en cuatro fases con seis horas de duración cada una a partir de ese momento de nuestro nacimiento. Cada una de estas fases tiene un valor positivo o negativo y por tanto predispone a nuestro organismo en una u otra dirección, tornándolo más o menos activo, más o menos capaz, más predispuesto a la actividad o al descanso.

Obsérvese y verá que hay horas en las que usted rinde más en la actividad que realiza, y horas en las que rinde menos, a pesar de toda la voluntad que ponga en hacerlo, que hay horas en las que el agotamiento se apodera de usted y se ve obligado a descansar y otras en que por más que usted quiera dormir no puede, o le resulta muy difícil, que desde siempre hay horarios que le resultan cómodos para trabajar, estudiar o realizar cualquier actividad y otros que le son muy molestos, que a ciertas horas siente apetito independientemente del horario en el que esté acostumbrado a ingerir alimentos. Todo eso tiene que ver con su ciclo biológico natural diario.



Para usted su día comienza a la hora en que nació, sea esta la hora que sea, de día o de noche, y a partir de ahí empieza su reloj biológico a marcar las fases de su ciclo personal. La primera fase es la de mayor energía y vitalidad, en la que usted rendirá más, podrá hacer su mejor esfuerzo y no sentirá fatiga, ni cansancio; en la segunda fase esta energía decaerá un tanto y deberá bajar un poco el ritmo de lo que esté haciendo; en la tercera fase sentirá como que le vuelve un poco la capacidad de realizar actividades; pero ya en la cuarta fase se dejará sentir todo el cansancio y su cuerpo le pedirá descanso. En cada cambio de fase sentirá apetito, deseos de ingerir alimentos.

Averigüe la hora en que usted nació y confeccione su propio ciclo biológico natural para que sepa como vivir más sanamente en armonía con usted mismo.

Sabemos que no siempre será posible vivir de acuerdo con este reloj biológico porque nuestras obligaciones responden a horarios que no ponemos nosotros mismos sino que nos son impuestos socialmente según la actividad a la que nos dediquemos, sea una actividad laboral o estudiantil, que en realidad son muy pocas las personas que pueden vivir marcándose a sí mismas su horario de trabajo o de estudio, pero en la medida de lo posible podemos cuidarnos, programando nuestras actividades que requieran mayor o menor esfuerzo en consonancia con nuestras fases de actividad o reposo, y sobre todo evitando recargar nuestro organismo en la última fase del día.

Respeta tu reloj biológico y vivirás más sanamente en armonía contigo mismo y con el universo.