Las emociones


Las emociones se han estudiado, principalmente, por el papel de adaptación que han jugado a través de la evolución del ser humano.



Gracias a las emociones se produce una activación que nos proporciona la energía necesaria para responder, rápidamente, a un estimulo que atente a nuestro bienestar físico o psicológico, permitiendo así, nuestra supervivencia. Sin embargo, en los últimos años, se ha descubierto que algunas emociones pueden ser, también, perjudiciales para la salud, influyendo en la aparición de ciertas enfermedades, perdiendo, en este sentido, su valor de adaptación.

Finalmente se empieza a aceptar que problemas psicológicos leves o intensos pueden causar enfermedades en el cuerpo. Algunas abuelas ya lo sabían: nos decían que la tristeza, la preocupación obsesiva y otros sentimientos podían dañar el corazón, provocar ulceras, arruinar el cutis y hacemos más vulnerables a las infecciones.

Este vínculo entre las emociones y la salud, va mucho más allá de que ciertas emociones, las negativas, hagan más vulnerables a las personas a contraer una enfermedad, o que otras emociones, las positivas, favorezcan la recuperación de una dolencia. Con esto, se esta estableciendo la relación mente-cuerpo.

Esto trae consigo todo un cambio en el tratamiento de enfermedades, ya que ahora se deberán tornar en cuenta, los factores psicológicos de las personas enfermas, para así intervenir en sus emociones con el objetivo de mejorar la salud.

Las emociones, sobre todo, las intensas pueden desencadenar conflictos biológicos que se traducirían en enfermedades graves como el cáncer, la hipertensión y diabetes, aseguro Jorge Coutino Hernandez, especialista en la Medicina Germanica y Descodificacion Biológica de las Enfermedades, una especialidad reciente en México.

Este tipo de medicina se desarrollo en los años setenta por parte del médico alemán Ryke Hamer y su esposa, quienes sufrieron la muerte repentina de su hijo y cuatro meses después del shock emocional, a Hamer se diagnostico un cáncer de testículo y a su mujer, cáncer de mama.

Coutino Hernandez explico que Hamer pensó que su tumor canceroso podría tener relación con el trauma que había vivido por la muerte de su hijo y dio inicio a sus investigaciones acerca de la relación mente-cuerpo.



De esta forma nació la medicina germánica, que relaciona los antecedentes familiares hereditarios y los traumas emocionales como los que provocan la pérdida de un familiar, en la aparición de enfermedades.

En resumen, tanto las emociones positivas (alegría, buen humor, optimismo) como las negativas (ira, ansiedad y el estrés) influyen en la salud.

Las emociones negativas favorecen la contracción de ciertas enfermedades, ya que hacen más vulnerable el sistema inmunológico, lo que no permite su correcto funcionamiento. Las emociones positivas son un beneficio para nuestra salud, ya que ayudan a soportar las dificultades de una enfermedad y facilitan su recuperación.

Las investigaciones que se han hecho y que se harán en un futuro sobre emociones y salud, tendrán que tomarse en cuenta para que un tratamiento integral considere la recuperación tanto de los factores físicos como de los factores psicológicos del paciente.

Termino con una frase del psicólogo Daniel Goleman:

"La habilidad de hacer una pausa y no actuar por el primer impulso se ha vuelto aprendizaje crucial en la vida diaria".

Dr Hilda Zamora, revista ¡Qué!